Una visión astrológica de la monarquía española. Felipe el Preparado

El rey Felipe VI nace en el 68, momento álgido de las movilizaciones estudiantiles del s. XX, asociadas astrológicamente con el inicio del ciclo Urano – Plutón. Un ciclo asociado a cambios radicales de ruptura y renovación de las viejas formas en el plano político, social, cultural y científico. Toda persona nacida durante este periodo tiene en su carta natal una conjunción Urano – Plutón en Virgo. Ahora en Mayo del 2018 se cumplen 50 años del momento cumbre de este inicio de ciclo, con las movilizaciones estudiantiles masivas del mítico Mayo francés del 68 que contagió a medio mundo el espíritu revolucionario (Urano), movilizando a grandes masas (Plutón) de estudiantes.

Al mismo tiempo que el monarca Felipe VI, al cumplir sus 50 años, se enfrenta al retorno de Quirón momento clave en la vida que representa confrontar los logros conseguidos en nuestra trayectoria vital, para darnos una última oportunidad de luchar por nuestros objetivos personales, antes de iniciar los tramos finales de la vida en los que podremos disfrutar, o no, de nuestros logros.

El ciclo de Urano-Plutón llega a su primer cuarto (cuadratura) en el 2010, con la entrada de  Plutón (regeneración) en Capricornio (el Estado y las estructuras institucionales) y Urano (cambios súbitos, liberalismo) en Aries (acción impulsiva). Es el momento en que se inicia la gran crisis financiera de las subprime y la recesión económica que nos acompaña hasta ahora.

En este contexto de crisis sistémica de la “sociedad del bienestar”, en la que el ciclo astrológico anuncia nuevos cambios radicales y rupturas con lo viejo, el príncipe Felipe es proclamado rey después de la inesperada abdicación de su padre. Una abdicación forzada por la crisis de corrupción que azota el país y que empieza a implicar a la monarquía a través del caso Nóos con Urdangarin y la infanta. Crisis ligada al inicio de la cuadratura Urano – Plutón, en la que hemos visto surgir la corrupción (Plutón) instalada en las instituciones (Capricornio). La abdicación es resultado de esta crisis que ha llegado a afectar la imagen de una monarquía en horas bajas y de cuestionada popularidad. Por lo tanto la proclamación de Felipe el Preparado, es un intento de regenerar (Plutón) la monarquía como parte de la Institución Estatal (Capricornio) y su imagen.

En tiempos de renovación, como estos en que vivimos, una institución como la monarquía ha de reinventarse o morir. Todas las monarquías están en una situación similar. Llevan a cabo un lavado de imagen que trata de acercar la monarquía al pueblo, dando una imagen de mundanidad, cuando la monarquía tradicionalmente se ha tratado de asociar a lo divino y a lo “sublime”. Al querer igualar su estatus al de cualquiera, dando una imagen de mundana campechanía, van contra su propia naturaleza “divina” y atacan sus propios cimientos. Pero no cualquier cosa vale para adaptarse a los nuevos tiempos. La contradicción principal que vive cualquier monarca es la polarización entre su vida personal y las exigencias de su cargo y vida pública. Su propio carácter, impulso creativo y aspiraciones personales chocan con las exigencias protocolarias de la institución que representa y las limitaciones a su libertad personal que estas implican. Por más lujos y riquezas de los que se envuelvan, no dejan de tener la amargura de una libertad personal limitada a las exigencias de una imagen pública prefabricada para mostrar la intachable, impecable y sublime excelencia del porte regio, ahora también campechano, que una institución como la suya se ve obligada a dar. Sometidos a vivir en la hipocresía, no es de extrañar que sean habituales en noticias sobre la realeza escándalos sobre su doble moral, sospechas sobre una doble vida o secretos inconfesables.

Con todo esto podemos adivinar que muy lejos de la personalidad “real”, la máscara, tenemos a la personalidad verídica, el ser. Por más que intentemos analizar al ser que describe la carta natal, en el caso de un monarca, solo encontraremos la forma en que sufre la carga de su máscara. Quiero decir con esto que no encontraremos rastro de su personalidad verídica en sus actos protocolarios o en sus actuaciones públicas, más allá de sus deslices, tropezones y humanos errores.

Felipe natal
Carta Natal Felipe VI

En el caso que nos ocupa tenemos un Sol en Acuario, enemigo acérrimo de la hipocresía y la falta de autenticidad. Y un Quirón en Piscis y en Casa 11 con cúspide en Acuario y regida por Urano, lo cual apunta a su anhelo y dificultad por establecer relaciones de auténtica amistad (Acuario-Urano-Casa 11), la dificultad y anhelo de establecer relaciones de tú a tú en un plano de igualdad que puedan dar frutos en proyectos realizados en común (Casa 11). De algún modo Quirón en Casa 11 nos habla del dolor del aislamiento que sufre todo monarca al ser tratado como una especie de jarrón chino u objeto frágil y valioso al que hay que reverenciar y conservar en una vitrina aislada para que no se contamine del entorno. Todo menos el trato cordial de otra persona igual que tú en una relación de igual a igual, de tú a tú, con respecto a nuestras diferencias, virtudes y defectos personales que nos hacen auténticos y singulares. Dejando a un lado las imposiciones sociales que no siempre se ajustan a las auténticas necesidades del ser.

Acompañando esta interpretación de Quirón en Casa 11, tenemos a Marte en Piscis y Casa 11 (a 10º de Quirón). Acorde con esta interpretación, es muy significativo que Marte quien representa las iniciativas personales, el instinto de lucha y el impulso de conquista, en Piscis tome una actitud de inhibición y de renuncia. Este Marte también nos habla de la inhibición de la propia agresividad y la evitación de las situaciones que puedan provocarla. Una inhibición conflictiva en sí misma, por el cultivo de la ira contenida que se ve agravada por la oposición de Plutón (acciones, actitudes y anhelos compulsivos) a Marte. Este aspecto de la carta es clave porque nos habla del eje entre la Casa 11 (la casa de la política y los proyectos en común) y la Casa 5 (la casa de la autoexpresión creativa), donde un planeta de carácter personal  intenta iniciativas (Marte) en el ámbito social (Casa 11), y dos planetas colectivos de carácter muy ácrata (Urano-Plutón) se expresan en el ámbito personal de la autoexpresión creativa (Casa 5).

Transito Neptuno

Si a esto le añadimos el tránsito de Neptuno por Piscis que durante este año 2018 empieza a transitar sobre el Marte natal de Felipe, tenemos un periodo que se alarga hasta el 2020 en que todas las iniciativas personales de autoafirmación y lucha por conseguir objetivos personales se ven sometidos a la renuncia. A título personal va ha haber desaliento y perdida de entusiasmo. A más intensidad en la lucha por alcanzar objetivos personales más dificultades y frustraciones, hasta el punto de verse envuelto por proyectos deshonestos sin darse cuenta del enorme riesgo que supone.

A título institucional es diferente. La monarquía forma parte del cuerpo del Estado, aunque en teoría sea con una capacidad ejecutiva reducida, esta representa la Jefatura del Estado. Por lo que la caída de la monarquía solo se puede dar a través de una muy grave crisis institucional, un plebiscito o la renuncia del monarca, con la necesaria reforma a un nuevo modelo de Estado. Los tres casos ya se han dado con anterioridad en España.

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